Para la cultura celta los bosques, y por tanto los propios árboles, fueron de suma importancia. Simbolizaban la vida y fueron el centro de buena parte de su cultura.
La astrología celta no podía ser menos. Las diferentes épocas del año quedaron asociadas a árboles concretos que las representaban, en total hay 21 árboles.
Los 21 árboles elegidos son: Olivo, Roble, Abedul, Haya, Abeto, Álamo, Arce, Avellano, Carpe, Castaño, Cedro, Ciprés, Fresno, Higuera, Manzano, Nogal, Olmo, Pino, Sauce, Serbal y Tilo.
Cada uno de estos árboles ofrece sus características y protección. La personalidad de cada uno venía influenciada por la fecha de nacimiento y el árbol asociado. El horóscopo celta no realizará predicciones, no es un horóscopo predictivo, pero puede servir de guía para afrontar la vida.